Spam telefónico: las llamadas que aumentan estrés y ansiedad

Las llamadas comerciales no solicitadas generan interrupciones constantes que pueden provocar estrés, ansiedad, irritabilidad y fatiga mental, advierte una especialista de la Universidad Andrés Bello.

Las llamadas comerciales no solicitadas dejaron de ser una simple molestia para convertirse en un factor que puede afectar el bienestar emocional de miles de personas. Especialistas advierten que la reiteración de este tipo de contactos interrumpe las actividades diarias, aumenta la sobrecarga de información y puede generar consecuencias psicológicas cuando ocurre de manera persistente.

La académica del Centro de Atención Psicológica (CAPSI) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Angélica Bastías, explicó que estas interrupciones obligan a las personas a detener sus actividades para evaluar si una llamada corresponde a una comunicación relevante o a publicidad no deseada.

“Cada interrupción obliga a detener lo que se está haciendo para decidir si la llamada es importante o no, lo que puede traducirse en irritabilidad, disminución de la concentración y mayor sensación de malestar”, afirmó la especialista.

La profesional indicó que muchas personas no pueden ignorar los llamados provenientes de números desconocidos porque esperan información importante, como una confirmación médica, una oferta laboral o noticias de familiares. Esa incertidumbre, sostuvo, mantiene a algunas personas en un estado de alerta permanente.

“Esta incertidumbre puede generar una sensación de alerta constante y, en algunas personas, favorecer el estrés o la ansiedad”, señaló Bastías.

La especialista agregó que el problema se intensifica porque las llamadas irrumpen de forma inesperada y exigen una respuesta inmediata, alterando la concentración y la percepción de control sobre el tiempo personal. Cuando esta situación se repite con frecuencia, puede provocar frustración, agotamiento e irritabilidad.

A este escenario se suma la percepción de pérdida de privacidad. Muchas personas cuestionan cómo distintas empresas obtuvieron su número telefónico y sienten que un espacio personal como el celular está siendo invadido. La académica comparó este fenómeno con el exceso de notificaciones provenientes de redes sociales y aplicaciones, que también interrumpen constantemente la atención.

Aunque Angélica Bastías aclaró que actualmente el spam telefónico no puede catalogarse como un problema de salud pública, afirmó que sí constituye un fenómeno con efectos sobre el bienestar cotidiano. Además, sostuvo que enfrentar esta situación requiere el compromiso de las empresas, las compañías de telecomunicaciones y los organismos reguladores.

Para disminuir el impacto, la especialista recomendó utilizar herramientas disponibles como el registro “No Molestar” del Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), activar filtros de llamadas, bloquear números reiterativos y asignar tonos específicos a familiares o contactos importantes cuando se espera una comunicación relevante.

Asimismo, advirtió que las personas mayores pueden verse especialmente afectadas, ya que suelen depender del teléfono para mantener el contacto con sus familias o recibir información relacionada con su atención de salud, lo que dificulta que dejen de responder llamadas de números desconocidos.

“En definitiva, el problema no es únicamente la llamada en sí, sino la acumulación de pequeñas interrupciones que van erosionando la sensación de control sobre nuestro tiempo, nuestra atención y nuestra privacidad. Ese desgaste cotidiano también forma parte del cuidado de la salud mental”, concluyó la académica.

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