Celinda Lilian Letelier. Dra. en Sociología y Cs. Sociales de la Universidad Nacional de Brasilia – Flacso. Profesora de Filosofía – Pontificia Universidad Católica de Chile.
Ocurre a veces que los estudios de opinión pública evidencian diferencias en sus resultados. Y ello se debe en parte al tipo de seguimiento temporal que hacen, es decir, a la frecuencia semanal, mensual, o anual, con la que presentan los resultados, como también al giro temático que las mismas deciden realizar, al seleccionar las preguntas de interés que los encuestados deben responder.
Por cierto, estos giros temáticos son intencionados políticamente, no son neutros, y se corresponden con pretensiones de validez científica social, con estrategias para posicionar determinadas apuestas ideológicas en la agenda pública, que a su vez buscan cambiar o modificar el ordenamiento de las conversaciones societales, así como el anclaje de la información que la ciudadanía va construyendo sobre determinados hechos de la contingencia.
A través de estos efectos, giros o golpes comunicacionales realizados, al modificar la dirección temática de las preguntas en las encuestas, lo que se busca desde el diseño y la estrategia es: implementar, y poner en marcha una redefinición de las preferencias ciudadanas que vienen manteniendo una cierta estabilidad en el enfoque, una reorientación y reorganización de las expectativas, para precisamente modificar la direccionalidad que había asumido el anclaje de las percepciones, que son constatadas, en el seguimiento a una determinada variable, en la construcción de opinión.
Esto es lo que ocurrió el primer fin de semana de junio, con la presentación de los resultados de las encuestas semanales, tanto por la Cadem como por Criteria. Y que, de algún modo, fueron pasados a llevar por los resultados de la encuesta CEP de mitad de semana en los que se refleja un recorrido temporal, y un seguimiento político más amplio en relación con la evaluación del gobierno.
Por una parte, Cadem y Criteria apostaron a la recuperación de la aprobación del presidente Kast haciendo un giro temático en las preguntas de sus respectivas encuestas. Basándose en el anclaje temático de: la evaluación de la seguridad pública, el discurso del presidente en el Congreso, y el cambio de gabinete se buscó modificar el curso de la evaluación de la gobernanza.
Es decir, buscaron sacar intencionalmente desde el diseño y la estrategia de la agenda pública: el proyecto de la mega reforma, el enfoque en la hacienda pública, y la correspondiente evaluación del liderazgo de esa cartera: Sergio Quiroz. Hicieron un ajuste ingenieril en el diseño de la encuesta, cambiaron intencionalmente la focalización de la indagación, y con ello, hicieron una apuesta política ideológica cuyos resultados serán observables en los tres meses por venir: junio, agosto y septiembre. Es decir, no se puede saber si la operación o intervención tendrá los resultados esperados en la opinión pública. Y, habrá que esperar el seguimiento que las propias encuestadoras harán conforme el rumbo que definieron.
La Cep en cambio, por tratarse de una evaluación más a largo plazo, ya que se realiza dos veces al año, y compara resultados del presente con años posteriores, y por ser además una encuesta temática más amplia, a mitad de semana, volvió a recoger el anclaje de los temas suprimidos por las empresas encuestadoras antes mencionadas. Evidentemente, los resultados por lo mismo son diferentes. Y, las justificaciones se prestan para diferentes argumentaciones. ( https://www.cepchile.cl/encuesta/encuesta-cep-n-96-abril-mayo-2026/ )
En términos generales, llama la atención que la mayoría retratada en la encuesta Cep señale que: la democracia funciona bien o de manera regular en Chile, mayorítariamente aún privilegia hacer una política basada en los acuerdos, en la que todos los incumbentes debieran ceder en sus posiciones, remarcando que lo deseable es tener líderes capaces de llegar a acuerdos. Todo ello en un contexto el que se reconoce que, la mayor conflictividad socio político en Chile se da: entre personas de izquierda y de derecha. El 86% indica que este nivel de conflictividad es muy fuerte y fuerte. Este nivel de conflictividad sobrepasa la que se da entre chilenos e inmigrantes, entre trabajadores y empresarios, hombres y mujeres, gente pobre y gente rica, gente joven y gente adulta mayor.
En un horizonte de valoración de la democracia, la confianza en los tres poderes clásicos del Estado sigue siendo baja. En el nivel más bajo de valoración sigue estando el poder legislativo que obtiene un 13%, en los diputados y senadores. Le sigue un poco el poder judicial y el ministerio público con un 22%, y el gobierno con un 34% incluida las municipalidades con un 28%. El nivel de aprobación en promedio no supera el 30%.
Por otra parte, en la búsqueda del nicho de valoración de la democracia propiamente tal, se destaca la alta confianza depositada en las universidades con un 61%. En este mismo sentido, y aunque no se considera a los medios de comunicación un poder del estado en el sentido clásico o institucional propiamente tal, es interesante observar que tienen una valoración positiva en la ciudadanía como formadores de opinión al momento de obtener información. La mayoría de quienes participan de la encuesta declaran que la radio es el principal medio a través del cual reciben información con el 50%, posteriormente se posicionan los diarios tanto electrónicos como de prensa escrita con un 32%, y un porcentaje en torno al 15% indica a la televisión y las redes sociales al mismo nivel de uso.
Y, aunque como se señalara con anterioridad existe una devaluación de los 3 poderes del estado, es interesante observar que, a pesar de esto, la valoración de la democracia como la mejor forma de gobierno sube de un 47% en el 2025 a un 54% en el 2026. En efecto, se prefiere frente a cualquier otra forma de gobierno. Además, la afirmación que permite la posibilidad que bajo ciertas circunstancias pueda darse un régimen autoritario cae de un 23% obtenido en el año 2025, a un 15% ahora en el 2026. Aunque también sube dentro del margen de error del 3%, la percepción de ciudadanos que se auto percibe fuera, no integrada a la democracia y declara que: “a la gente como uno le da lo mismo un régimen autoritario que uno democrático”. En el año 2025 fue un 25%, y sube en el 2026 a un 28%.
En términos más coyunturales, es evidente que el impacto de los resultados de la encuesta CEP vino dado por volver a posicionar la aprobación del presidente en torno al 34% y sobre todo el nivel de la desaprobación en torno al 52%. En su mayoría no tienen confianza o poca confianza en que el presidente Kast cumpla sus promesas de campaña y la mayoría piensa que no tiene disponibilidad a escuchar ni tampoco tiene disponibilidad para llegar a acuerdos. Lo cual por cierto lesiona los principios de valoración de la política de los acuerdos que la mayoría considera necesarios hoy día dado el nivel de conflictividad social detectada.
En este escenario de política contingente y de construcción de gobernanza es interesante destacar lo que la mayoría de los encuestados observan como posibles soluciones. Aunque confirman que: el país estará mejor si el Estado participa en la economía, ya que superan por el doble a quienes piensan lo contrario, mayoritariamente declaran que: en la reducción del gasto en la administración del Estado existe una salida debido a que consideran que hay un exceso de funcionarios públicos. Resta saber en que espacios del Estado habría excesos de funcionarios públicos porque salud, educación, trabajo siguen siendo demandas sociales relevantes y significativas para la población. En este sentido, sería interesante que se pudiera hacer un seguimiento específico.
Al cierre de esta opinión, Plaza Pública de Cadem vuelve a mostrar los resultados de su segunda encuesta semanal de junio, y en ella, hacen un ajuste de preguntas orientadas hacia la política económica de coyuntura, y de aprobación y desaprobación del presidente. En efecto, los resultados muestran una caída leve del presidente, que está dentro del margen de error, pero, al menos, esta vez, la encuesta no busca sostener el alza en la aprobación del mandatario, ni busca sostener el mismo resultado de seguimiento para el mes.
La desaprobación de Kast es de un 53%, aumenta 3 puntos y la aprobación es de 41%, baja dos puntos. En efecto, para mostrar este resultado, saca un 1% de quienes fueron clasificados en el no responde que baja de un 7% la semana pasada a un 6% esta semana, y un 2% de quienes aprobaban la semana anterior.(https://cadem.cl/wp-content/uploads/2026/06/Track-PP-662-Junio-S2-M1-VF.pdf)
Por otra parte, interesante y destacable de la primera encuesta de junio es la búsqueda de definición para las “incivilidades”, sobre todo en relación con las respuestas de los entrevistados. En efecto, y, por ejemplo: Hacer ruidos molestos reiterados durante la noche, orinar en la vía pública, presenciar personas que habitan y/o duermen en la calle, andar en patinetas eléctricas y scooters en veredas son hechos que alcanzan el mayor nivel de adhesión.(https://cadem.cl/wp-content/uploads/2026/06/Track-PP-661-Junio-S1-M2-VF.pdf)
Finalmente, y debido a la acusación constitucional presentada en contra del ex ministro de hacienda Nicolás Grau, se observa la entrada en el nicho de la discusión y debate público, la legitimidad de los conocimientos producidos por la ciencia económica para efectos de evaluación y seguimiento de las políticas y finanzas públicas. En este sentido, la agenda vuelve a ser definida desde este campo, incluso con la alta aprobación que tiene la demanda por el alza al secretario bancario, y no ya desde la seguridad e inmigración que había resultado ser parte del ajuste iniciado para conseguir un alza en la aprobación del presidente.
En el seguimiento, resta saber el impacto que tendrá en la población: el desarrollo y el anclaje de esta acusación constitucional, ya que este tipo de problemática plantea una democratización del saber económico aplicado. En términos específicos, los especialistas, los expertos, los profesionales y técnicos saben que la ciencia en general, y en lo particular, avanza por ensayo y error, están sometidas a los contextos históricos internacionales y nacionales de producción del saber, y sobre todo esto ocurre cuando son conocimientos “sociales”. En este contexto, vale decir que desde la dictadura o el gobierno burocrático militar, la ingeniería comercial y la economía se habían transformado en conocimientos aplicados a la gobernanza sin mayores cuestionamientos e invalidaciones políticas ni sociales.
Pues bien, con el ingreso de esta acusación en el parlamento, lo que se hace indirectamente es promover una invalidación de la forma como procede la ciencia en general, y cada una de las ciencias en específico. También promueve el cierre académico entre pares por la defensa de su campo de producción de saber, y a las universidades en la defensa de la legitimidad del aporte que hacen al Estado en esta materia, considerando, además, que concentran el 61% de apoyo ciudadano. El más más alto de las instituciones del Estado.
Y, lamentablemente tenemos otra vez, al Factótum: Sergio Quiroz, dirigiendo desde las sombras un proceso de deslegitimación de su alma mater: la honorable Universidad de Chile y la Facultad de Economía y Negocios.





