Una empresa con sede en Talca utiliza herramientas de Inteligencia Artificial para ejecutar proyectos de transmisión eléctrica y subestaciones en distintas regiones del país, optimizando tiempos y fortaleciendo la matriz energética nacional.
El mundo de la construcción y los proyectos de infraestructura está cambiando a una velocidad sin precedentes. Quienes forman parte de esta industria saben que los desafíos de hoy —optimización de presupuestos, cumplimiento estricto de plazos y sostenibilidad ambiental— ya no se pueden resolver con las herramientas de ayer. En la Región del Maule, una zona caracterizada por su resiliencia y empuje, quedarse estancado no es una opción.
Con esa convicción, el equipo de REC Ingeniería (REC Ltda., con sede en Talca y operación en todo el país) decidió incorporar inteligencia artificial de última generación a su trabajo de ingeniería. El resultado no es un caso aislado, sino una serie de proyectos de distinta naturaleza —líneas de transmisión, subestaciones y expedientes de concesión— resueltos en plazos que, hasta hace poco, habrían sido impensados.
El más voluminoso de todos da cuenta de la magnitud del cambio: un informe técnico de 282 páginas, con datos verificados predio por predio, elaborado en menos de 15 días, sobre el levantamiento de construcciones bajo una línea de transmisión de 500 kV —el nivel de tensión más alto del sistema eléctrico nacional—. El documento recorre, sector por sector, 19 tramos del trazado de la línea Charrúa–Ancoa, una de las arterias troncales que transporta energía hacia el centro del país, con planos a escala, fotografías georreferenciadas y fichas de detalle, en un documento navegable y trazable de extremo a extremo.
«Lo que antes tomaba meses de trabajo, hoy se resuelve en semanas, con resultados precisos, ordenados y completamente auditables por el cliente.»
Pero ese informe es solo una parte. En paralelo, el equipo ha desarrollado estudios de mecánica de suelos para nuevas subestaciones, con clasificación sísmica del terreno —una de las más rigurosas a nivel mundial— y parámetros de fundación conforme a la normativa chilena vigente; y ha revisado y elaborado informes técnicos de expedientes de obras de transmisión eléctrica para el Coordinador Eléctrico Nacional, en proyectos repartidos a lo largo de todo el país, desde Arica, por el norte, hasta Chiloé, en el sur, incluyendo ampliaciones de subestaciones y nuevos tendidos de líneas de alta tensión. Es decir, ingeniería pensada y ejecutada desde el Maule para la matriz energética nacional.
La clave, señalan en la consultora, no es reemplazar al ingeniero sino potenciarlo. La inteligencia artificial procesa, ordena y cruza miles de datos, planos y fotografías; el criterio técnico y la responsabilidad profesional siguen siendo humanos. «La IA no firma un informe ni asume una decisión de ingeniería. Lo que hace es liberarnos del trabajo repetitivo para que dediquemos nuestro tiempo al análisis, a la verificación y a la calidad final», agregan.
Para la consultora, este es apenas el comienzo de un cambio profundo. «La transición energética y la modernización de la red eléctrica van a exigir más infraestructura, más rápido y con más exigencia de calidad que nunca. Las regiones tenemos una oportunidad histórica: con estas herramientas, un equipo del Maule puede entregar trabajo de primer nivel para proyectos de cualquier punto del país», concluyen.
La experiencia deja una señal para toda la industria regional: la innovación tecnológica ya no es exclusiva de las grandes capitales ni de las grandes empresas. Bien aplicada, la inteligencia artificial puede convertirse en el mejor aliado del talento técnico local.
Dos miradas sobre un mismo proyecto
Una pregunta a cada protagonista: la ingeniería y la inteligencia artificial detrás del informe.
Richard Castro Núñez — Ingeniero Civil Industrial e Ingeniero Constructor · Representante legal de REC Ingeniería · 24 años de experiencia en proyectos de ingeniería, auditorías, subestaciones de transformación y seccionamientos, líneas de alta tensión, parques eólicos, parques solares y centrales hidroeléctricas
¿Qué cambia, en la práctica de la ingeniería, poder entregar en menos de 15 días un informe de más de 280 páginas que antes tomaba meses, y dónde sigue siendo insustituible el criterio del ingeniero?
La optimización que hemos logrado cambia por completo las reglas del juego en la consultoría de ingeniería. Al automatizar la generación de estos grandes informes, los tiempos de entrega se reducen de forma ostensible y, lo más importante, eliminamos el error humano en la transcripción y el procesamiento de datos.
Esto nos permite procesar un volumen de datos que antes era impensable y transformarlo de manera inmediata en información de alto valor para todo el estudio requerido. El ingeniero ya no gasta su tiempo en ordenar, clasificar y tabular datos, sino en analizarlos y tomar decisiones estratégicas.
Además, esta implementación rompe las barreras geográficas. Ya no es necesario que el equipo esté físicamente en un lugar específico para coordinar o redactar, lo que se traduce en una ventaja doble:
Eficiencia financiera: eliminamos de golpe los gastos operacionales de traslado, viáticos y logística.
Sostenibilidad real: reducimos drásticamente los viajes innecesarios, lo que se alinea de forma directa con nuestra política corporativa de disminución de la huella de carbono y el compromiso que tenemos como empresa con el medio ambiente.

Francisco Javier Núñez Valenzuela — Experto en Inteligencia Artificial
¿Cómo se logra que la inteligencia artificial entregue datos exactos y verificables en un documento técnico, sin que «invente» información, y qué resguardos garantizan que cada cifra del informe sea confiable?
«Lo primero es despejar un malentendido: aquí no se le pidió a un chatbot que “escribiera un informe”. Eso sería frágil y, con razón, cuestionable. Lo que se construyó es un agente —un modelo de lenguaje de gran escala (LLM) de última generación operando con herramientas reales sobre los archivos del proyecto—. Ese agente lee los planos, las fotografías y los PDF, ejecuta código, audita sus propios resultados y recién entonces redacta. No es “preguntarle a una IA”; es darle un método.»
«Ese agente no trabaja en el vacío, sino dentro de un espacio de trabajo (workspace) ordenado. Cada proyecto tiene una “fuente de verdad” declarada —el PDF del cliente, la planimetría, el expediente— y absolutamente todo dato del informe se ancla a esa fuente. Sobre ese espacio operan habilidades (skills): procedimientos reutilizables y ya verificados —cómo procesar un plano CAD, cómo auditar un PDF, cómo cerrar una ficha predial— que se aplican igual en el sector 1 que en el 19. Y hay una memoria persistente: cada problema resuelto queda escrito para que no se repita en el siguiente trabajo. Esa disciplina es la que convierte una herramienta general en un instrumento de ingeniería.»
«¿Cómo se evita que “invente”? Con proceso, no con fe. Tres resguardos. Uno, anclaje a la fuente: si un dato no está en el material, el agente lo declara faltante; no rellena, no infiere un rol ni una coordenada que no vio. Dos —y esto es lo decisivo—, la verificación se hace sobre el documento final, no sobre lo que el modelo cree que hizo: se lee el PDF realmente generado y se comprueba, página por página, que no haya hojas en blanco, que el índice apunte a la página correcta y que no sobreviva ningún valor antiguo ya corregido. Tres, esa auditoría se emite también en un formato legible por máquina, de modo que los controles son objetivos y repetibles, no una opinión.»
«Sobre los tokens, que es la unidad en que estos modelos miden y cobran el procesamiento: un trabajo así consume una cantidad enorme —cientos de páginas, planos, cientos de fotografías, normativa cruzada—. No es magia gratis: es capacidad de cómputo dirigida con criterio, y tiene un costo medible. Pero el token nunca decide ingeniería. El LLM procesa, ordena y verifica; la decisión técnica y la firma siguen siendo del ingeniero responsable.»
«Por eso la pregunta correcta no es si se usó inteligencia artificial, sino con qué disciplina se usó. Un informe de 282 páginas, trazable predio a predio y auditable por el cliente línea por línea, entregado en plazos récord, es justamente la prueba: el estándar no bajó, subió. Bien aplicada, la IA no pone en duda el trabajo profesional; lo deja más verificable que nunca.»

El portafolio
Una muestra de los proyectos energéticos desarrollados por el equipo con apoyo de inteligencia artificial.
01 Levantamiento bajo línea de transmisión 500 kV Charrúa–Ancoa
Informe de 282 páginas · 19 sectores · planos, ortofotos de dron y fichas predio a predio.
02 Estudios de mecánica de suelos para nuevas subestaciones
Clasificación sísmica del terreno y parámetros de fundación conforme a la normativa chilena vigente.
03 Revisión y elaboración de expedientes de obras de transmisión
Para el Coordinador Eléctrico Nacional. Ampliaciones de subestaciones y nuevos tendidos de líneas de alta tensión, en proyectos desde Arica hasta Chiloé.
Conoce más en https://recingenieria.com/





