Especialistas advierten que la Enfermedad Inflamatoria Intestinal registra un aumento sostenido en jóvenes y llaman a consultar ante síntomas persistentes.
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) registra un aumento sostenido en personas jóvenes, especialmente entre los 20 y 40 años. Esta condición agrupa a la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, patologías crónicas que afectan el sistema digestivo y que hoy impactan a cerca de 10 millones de personas en el mundo.
En Chile, se estima que alrededor de 20 mil personas viven con esta enfermedad. El académico del programa de postgrado en Ciencias Biomédicas de la Universidad de Talca, Sergio Wehinger, explicó que la detección temprana resulta clave para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
“Ambas son dolencias crónicas del tubo digestivo, pero se diferencian en las zonas afectadas y en la profundidad de la capa intestinal dañada”, señaló el investigador.
El especialista detalló que la colitis ulcerosa afecta principalmente el colon y el recto, comprometiendo la capa más interna del intestino. En tanto, la enfermedad de Crohn puede presentarse en cualquier parte del sistema digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque suele concentrarse en el intestino delgado.
Entre los síntomas más frecuentes destacan el dolor abdominal intenso, la diarrea persistente y la fatiga crónica. Sin embargo, uno de los principales problemas continúa siendo el diagnóstico tardío.
“Muchas personas pasan años pensando que tienen intolerancia alimentaria o molestias pasajeras, sin recibir un diagnóstico correcto”, sostuvo Wehinger.
Factores de riesgo y hábitos
Aunque la causa exacta de la EII sigue siendo desconocida, los expertos apuntan a una combinación de factores genéticos, inmunológicos y ambientales. Según el académico, existe una respuesta inadecuada del sistema inmune que desencadena procesos inflamatorios crónicos.
Además, el investigador indicó que factores como el estrés, el tabaquismo, la mala alimentación y las alteraciones en la microbiota intestinal podrían influir en el desarrollo de la enfermedad.
“No fumar, mantener una alimentación equilibrada y evitar el estrés crónico pueden ayudar a disminuir el riesgo o la agresividad de estas patologías”, enfatizó.
El especialista también llamó a evitar el uso innecesario de antibióticos, debido a que estos medicamentos pueden alterar la microbiota intestinal y afectar los mecanismos naturales de protección del organismo.
Riesgos asociados
La inflamación prolongada puede derivar en complicaciones severas. Entre ellas, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, debido al daño constante que sufren los tejidos intestinales.
Por esta razón, los pacientes requieren controles médicos periódicos y exámenes preventivos, como colonoscopías de vigilancia, que permitan detectar lesiones o cambios precancerosos de manera oportuna.
Finalmente, desde la UTalca insistieron en la importancia de consultar tempranamente ante síntomas digestivos persistentes para evitar el avance de enfermedades crónicas y mejorar el pronóstico de los pacientes.





