Envejecer en el Maule: ¿Estamos preparados para una Región que envejece?

Iván Palomo G. Director, Centro de Longevidad VITALIS, Universidad de Talca; Coordinador del Centro Interuniversitario de Envejecimiento Saludable (CIES-CUECH) y de la Red Interuniversitaria de Envejecimiento Saludable de Latinoamérica y Caribe (RIES-LAC).

Durante gran parte de la historia de la humanidad, llegar a edades avanzadas fue un privilegio reservado para unos pocos. Hoy ocurre algo muy distinto: cada vez más personas viven más años. Este cambio, fruto del desarrollo sanitario, educativo, económico y social, constituye uno de los mayores logros de nuestra sociedad.

Sin embargo, también plantea nuevos desafíos.

Chile está envejeciendo aceleradamente. La disminución de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida están transformando la estructura de la población. Cada año aumenta la proporción de personas mayores y disminuye la de niños y jóvenes. Este fenómeno, lejos de ser una proyección futura, ya forma parte de nuestra realidad cotidiana.

La Región del Maule no es ajena a esta transformación. Por el contrario, la Región del Maule se encuentra entre las regiones más envejecidas del país, con un Índice de Envejecimiento de 83,9 según el Censo 2024. En numerosas comunas, las personas mayores representan una proporción creciente de la población, fenómeno que se observa con especial intensidad en zonas rurales donde muchos jóvenes han migrado hacia ciudades más grandes en busca de oportunidades de estudio o trabajo.

Envejecer como sociedad constituye una buena noticia. Significa que más personas están alcanzando edades avanzadas. El verdadero desafío no es que vivamos más años, sino cómo vivimos esos años adicionales.

¿Llegaremos a la vejez con autonomía? ¿Podremos mantener nuestra capacidad de decidir, participar y desarrollar proyectos personales? ¿Contaremos con comunidades preparadas para responder a las nuevas necesidades de una población cada vez más longeva?

Estas preguntas son particularmente relevantes para el Maule. La región enfrenta simultáneamente desafíos demográficos, sociales y territoriales que obligan a repensar políticas públicas, servicios de salud, sistemas de cuidados, espacios comunitarios y oportunidades de participación para las personas mayores.

Durante mucho tiempo, el envejecimiento fue visto principalmente como un problema asociado a enfermedades y dependencia. Hoy sabemos que esa mirada es insuficiente. La mayoría de las personas mayores desea seguir participando activamente en sus familias, comunidades y territorios. Muchas continúan trabajando, colaborando en organizaciones sociales, cuidando a otros o aportando su experiencia a las nuevas generaciones.

Por ello, hablar de envejecimiento no es hablar únicamente de personas mayores. Es hablar del futuro de todos. Cada niño, joven y adulto de hoy es una persona mayor en construcción.

En esta serie de 10 columnas abordaremos distintos aspectos de esta realidad, entre otros: la autonomía, la fragilidad, las desigualdades territoriales, la soledad, los cuidados, las ciudades amigables y las oportunidades que ofrece una sociedad longeva.

Porque el futuro del Maule no dependerá sólo de cuántos años vivamos, sino de nuestra capacidad para construir una región donde esos años puedan vivirse con autonomía, participación y sentido.

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