Académico de la Universidad Andrés Bello advirtió que la incertidumbre económica y los embargos del CAE podrían profundizar la crisis de salud mental en Chile.
La controversia por los procesos de cobro y embargo asociados al Crédito con Aval del Estado (CAE) abrió una nueva preocupación: el impacto psicológico que esta situación podría generar en miles de personas. El psicólogo y académico de la Universidad Andrés Bello, Nicolás Núñez, advirtió que el problema no se limita al ámbito financiero y podría traducirse en un aumento de trastornos vinculados al estrés, la ansiedad y la depresión.
La discusión tomó fuerza luego de que se conocieran testimonios de personas afectadas por las deudas estudiantiles y de consultas realizadas a abogados sobre las consecuencias de un eventual suicidio frente a la imposibilidad de enfrentar las obligaciones económicas.
Según explicó el especialista, la salud mental está influida por factores sociales y materiales, por lo que las dificultades económicas y la incertidumbre pueden transformarse en detonantes de problemas psicológicos.
“Muchas veces tendemos a pensar que la salud mental depende exclusivamente de características individuales, pero existen condiciones externas que pueden gatillar síntomas incluso en personas que previamente se encontraban bien”, afirmó Nicolás Núñez.
El académico sostuvo que el miedo a los embargos y la sensación de vulnerabilidad frente al Estado generan un estado permanente de alerta que afecta el funcionamiento emocional y cognitivo de las personas.
“Cuando se instala la sensación de que el Estado puede transformarse en una amenaza, las personas permanecen en estado de alerta constante y eso afecta distintos procesos cognitivos y emocionales”, señaló.
Chile enfrenta un escenario complejo
El especialista recordó que Chile ya presenta indicadores preocupantes en materia de salud mental y advirtió que la actual situación podría agravar aún más el escenario.
“No me extrañaría que esto genere, en el mediano plazo, un aumento en los niveles de ansiedad, depresión y estrés en la población”, indicó.
Asimismo, manifestó preocupación por la capacidad de respuesta de la red de salud frente a un eventual incremento de consultas.
“Podríamos encontrarnos frente a un doble problema: un aumento de las necesidades de atención y una capacidad insuficiente para responder oportunamente”, advirtió.
Debate más allá de lo financiero
Para el académico, la discusión sobre el CAE debe incorporar también las consecuencias sociales y emocionales que determinadas políticas públicas pueden provocar en la población.
“La salud mental no depende solamente de lo que ocurre dentro de cada individuo. También está profundamente influida por las condiciones sociales, económicas y ambientales”, concluyó.





