Cambio climático eleva las temperaturas en Europa: ¿Podría ocurrir un domo de calor en Chile?

El agroclimatólogo Patricio González Colville, de la Universidad de Talca, explicó por qué un domo de calor como el de Europa es improbable en Chile, aunque advirtió que el país sí enfrenta olas de calor cada vez más intensas por el cambio climático.

Mientras Chile enfrenta un invierno con lluvias intensas y bajas temperaturas, Europa vive una histórica alza de temperaturas extremas impulsada por un domo de calor. Aunque este fenómeno difícilmente se repetirá en territorio nacional, especialistas advierten que el próximo verano podría traer nuevos episodios de calor extremo en la zona central debido a los efectos del cambio climático.

El agroclimatólogo Patricio González Colville, investigador del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca, explicó que un domo de calor corresponde a una cúpula de altas presiones que atrapa el aire cálido, impide su dispersión y mantiene temperaturas excepcionalmente elevadas durante varios días.

“Esta cúpula de altas presiones, cálida, tiene como característica que el viento desciende sobre el continente, lo que aprisiona y eleva las temperaturas en gran parte de Europa”, explicó el especialista, quien agregó que este sistema se originó en el desierto del Sahara antes de desplazarse hacia el continente europeo.

El académico advirtió que el peligro no radica únicamente en las temperaturas máximas diurnas, sino también en las altas temperaturas nocturnas, que impiden la recuperación del organismo y aumentan el riesgo para adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, niños y trabajadores expuestos al calor. A ello se suma que muchas ciudades europeas cuentan con infraestructura diseñada para conservar el calor durante el invierno y no para disiparlo en períodos prolongados de altas temperaturas.

Según la red europea de monitoreo de mortalidad EuroMOMO, la reciente ola de calor se relacionó con más de 10 mil fallecimientos durante la última semana de junio, de los cuales más de 9 mil correspondieron a personas mayores de 65 años, el grupo más vulnerable frente a estos eventos.

¿Puede ocurrir un fenómeno similar en Chile?

De acuerdo con Patricio González Colville, las condiciones geográficas de Chile reducen considerablemente la posibilidad de registrar un domo de calor similar al europeo. La influencia del océano Pacífico y de la corriente fría de Humboldt modera las temperaturas y dificulta la formación de este tipo de sistemas atmosféricos.

“En Chile es muy difícil que podamos tener cúpulas de calor, porque nuestro continente es más oceánico que continental y Europa es todo lo contrario”, sostuvo.

No obstante, el especialista enfatizó que el país no está exento de olas de calor extremas. Durante enero y febrero, la combinación de altas presiones cálidas y vientos de travesía que descienden desde la cordillera puede elevar los termómetros por sobre los 38 o 39 °C, tal como ocurrió durante el verano de 2024.

“Nosotros tenemos afortunadamente una corriente fría, la de Humboldt, somos oceánicos, pero no por eso algún viento de travesía, una alta presión en enero y febrero o el alza de la temperatura por el calentamiento global nos pueda generar un par de días sobre los 38 o 39 grados”, afirmó.

Impacto en la agricultura y llamado a la prevención

El investigador señaló que las olas de calor también representan una amenaza para el sector agrícola. Explicó que temperaturas superiores a los 33 o 34 °C afectan procesos fisiológicos de los frutales, reducen la calidad de la producción y aumentan la evapotranspiración, lo que incrementa la demanda de agua para riego en un contexto de disminución de las precipitaciones.

Finalmente, Patricio González Colville llamó a fortalecer las estrategias de adaptación frente al cambio climático, tanto en las ciudades como en el sector agrícola, mediante una planificación que permita enfrentar eventos de calor extremo cada vez más frecuentes e intensos.

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