Investigadores de la UTalca avanzan en detección de fragilidad en exámenes de sangre

Investigadores de la Universidad de Talca desarrollaron un modelo que utiliza exámenes de sangre rutinarios para estimar el riesgo de fragilidad en adultos mayores, con potencial aplicación en la atención primaria.

Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Talca dio un importante paso en el estudio del envejecimiento al desarrollar un modelo capaz de estimar el riesgo de fragilidad en personas mayores utilizando información obtenida de exámenes de sangre de rutina, como parámetros bioquímicos y hematológicos, junto con la edad del paciente.

La investigación busca facilitar la identificación temprana de este síndrome geriátrico, condición que aumenta el riesgo de caídas, hospitalizaciones, dependencia y mortalidad. Actualmente existen herramientas para medir la fragilidad, pero su aplicación requiere evaluaciones clínicas que muchas veces resultan difíciles de implementar en la atención primaria o en establecimientos con recursos limitados.

El estudio, titulado “Modelado del riesgo de fragilidad a partir de parámetros bioquímicos y hematológicos mediante regresión múltiple y logística: hallazgos del Estudio Toledo de Envejecimiento Saludable”, fue elaborado por los investigadores Diego Arauna, Francisco García, Cecilia Albala, Victoria Villalobos, Eduardo Fuentes e Iván Palomo, y fue publicado recientemente en la revista científica Interactive Journal of Medical Research.

Para desarrollar el modelo, los científicos analizaron los antecedentes de 1.485 personas mayores de 65 años pertenecientes al Toledo Study for Healthy Aging (TSHA), una reconocida cohorte de investigación sobre envejecimiento en España.

El académico Diego Arauna explicó que una de las principales innovaciones del trabajo consistió en crear modelos predictivos diferenciados para hombres y mujeres, considerando que ambos presentan trayectorias biológicas distintas frente a la fragilidad.

“Construimos modelos predictivos diferenciados por sexo, reconociendo que mujeres y hombres mayores presentan trayectorias biológicas de fragilidad distintas”, señaló el investigador.

Asimismo, destacó que el estudio comprobó que la combinación de varios biomarcadores en un solo índice ofrece una mejor capacidad predictiva que el análisis individual de cada parámetro.

“Identificamos que ciertas funciones compuestas, que integran varios marcadores en un solo índice, predicen mejor la fragilidad que los biomarcadores aislados, lo que refleja que este síndrome es un fenómeno multisistémico, no atribuible a una sola alteración”, afirmó Arauna.

El investigador precisó que los resultados corresponden a una prueba de concepto de carácter exploratorio, por lo que aún no se trata de una herramienta clínica disponible para el uso cotidiano. No obstante, el equipo ya trabaja en la validación del modelo en nuevas poblaciones, incluyendo estudios con cohortes chilenas.

“Contar con un indicador de riesgo de fragilidad que se pueda calcular automáticamente desde un hemograma y un perfil bioquímico abre la puerta a tamizajes masivos, integración en fichas clínicas electrónicas y herramientas digitales de apoyo a la decisión, especialmente útiles en atención primaria y entornos con recursos limitados”, concluyó el académico.

De confirmarse estos resultados en futuras investigaciones, esta metodología podría transformarse en una herramienta de apoyo para el diagnóstico precoz, favoreciendo una atención más oportuna de las personas mayores y contribuyendo a prevenir complicaciones asociadas al envejecimiento.

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