El Centro / Opinión

La hora de todos

Ignacio Cárdenas | Fecha de Edición: 28-08-2013

 

No hay duda que es condición para el desarrollo que el país logre una descentralización efectiva. Junto a ser lo anterior una convicción y mensaje de las más diversas autoridades en la materia y de economistas de diferentes visiones, este nuevo “gurú” o referente del éxito que es la OCDE también participa de la afirmación. Hay ya indicadores que miden los grados de descentralización de los países y su directa vinculación con el avance de sus economías.
Bien sabemos que nuestro ordenamiento institucional reposa en las facultades de los poderes Ejecutivo y Legislativo para lograr una legislación que efectivamente introduzca las reformas estructurales para alcanzar el desarrollo regional con participación real de sus fuerzas sociales y liderazgos. Desgraciadamente, comprobamos que el avance en esa línea ha sido por décadas muy insuficiente y pausado porque claramente un verdadero traspaso de poder a las regiones conspira con los intereses de quienes deben, precisamente, aprobar los cambios.
Pero el tiempo se acaba y es evidente que la única manera de revertir la peligrosa desafección de los ciudadanos con los políticos pasa por sentirse verdaderamente escuchados y participando en las decisiones. Seguir cerrando los ojos en ello pone en riesgo la normalidad democrática y, sin duda, es el principal foco de las demandas sociales y los desbordes que ya vemos en diferentes lugares. Paralelamente, las regiones están tomando conciencia de sus derechos y de las iniquidades del centralismo, que impiden contar con el poder para contrarrestar el peso del gobierno central.
Está próximo a nacer una entidad nacional que, con el apoyo y participación de todos los capítulos regionales ya creados (incluso de la Región Metropolitana) tendrá como misión velar por el objetivo de una efectiva descentralización. En nuestra región, será la Junta de Adelanto del Maule la llamada a esa tarea tan urgente y necesaria. Sin duda que convocar a todas las fuerzas productivas, sociales, profesionales, académicas y, muy especialmente a la juventud, a sumarse en el esfuerzo que debe ser de todos, será un objetivo inmediato.
Un incipiente avance en la descentralización se estrenará en noviembre cuando, por primera vez, podamos elegir a los Consejeros Regionales. Por desgracia, la ciudadanía no está muy enterada de esa votación y encuestas recientes comprueban que más del 80 % de las personas no tiene real información de ello. Se suma a lo anterior, que los candidatos, una vez más, están siendo designados por cuota en los partidos políticos. Será un deber, por lo tanto, velar porque el desempeño de los que resulten electos sea proclive al interés regional y muy transversal en cuanto a los intereses partidistas. Mantener esa información periódica al alcance de los ciudadanos permitirá, en un nuevo proceso eleccionario, garantizar que los futuros candidatos sean designados por su verdadera vocación y demostración de servicio al Maule, por sobre cualquier otro interés.
El primer llamado, por lo tanto, es a los maulinos para que tomen consciencia de la necesidad de lograr los avances que sean un real aporte a nuestro desarrollo. El compromiso de todos para ello es, por supuesto, imprescindible. Un trabajo como el que se demanda no es posible sin la directa contribución de los profesionales, dirigentes de todos los sectores, empresarios, académicos y las universidades. No se puede seguir permitiendo que la riqueza que se produce en estas tierras, se tribute en Santiago, que no tengamos una política regional de uso del agua (el oro del futuro) o de la energía que producimos. Ejemplos hay demasiados. No se persigue para nada el federalismo, Chile no lo requiere, pero la distorsión en la asignación del poder y los recursos no puede mantenerse en el actual estado.

 

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