El Centro / Opinión

Las elecciones de Consejeros Regionales

Rodrigo Salcedo | Fecha de Edición: 26-09-2013

 

El 17 de noviembre los chilenos estamos llamados a elegir Presidente de la República, Senadores (en algunas regiones); Diputados, y, por primera vez en nuestra historia, Consejeros Regionales (CORES).
La elección directa de los CORES es una sentida aspiración de las regiones y ciertamente significa un enorme avance en la descentralización del país; entregándoles a la ciudadanía de las distintas provincias un mayor control respecto a la forma en que son utilizados los recursos estatales en los lugares en que habitan y en el resto de la región; así como también una mayor participación en el diseño de instrumentos de planificación como lo son los planes de desarrollo regional o los planes inter-comunales.
Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, me encuentro bastante preocupado. Si bien no tengo cifras ni encuestas que avalen lo que estoy diciendo, el pulso de la ciudad (conversaciones con amigos, taxistas, estudiantes, etc.) me muestran que los ciudadanos de la región no están siquiera enterados que esta vez tendrán una papeleta de voto extra; menos saben quiénes son los candidatos que aspiran a representar a la Provincia de Talca en el Consejo Regional; y menos aún -y esto es lo más grave-, tienen idea cuál es la función de un Consejero Regional. Es más, existe una confusión fantástica entre los nombres de los candidatos a Diputado y los candidatos al CORE.
De seguir esto así, nos arriesgamos como sociedad a tener en la próxima elección una cantidad de votos anulados o en blanco que podrían incluso llegar a poner en tela de juicio la legitimidad de quienes resulten electos; dándole razón a aquellos que deciden marginarse del sistema al decir que “nadie los representa”. 
Para no correr dicho riesgo creo que diversos actores deben comenzar a preocuparse por la situación:
En primer lugar, los propios candidatos debieran informar a la ciudadanía respecto a sus funciones, el por qué desean representarlos, y las prioridades económico – políticas que poseen. Hago extensivo este llamado a los partidos políticos de la zona, los que hasta ahora se han desentendido por completo del tema.
Segundo, es labor del Gobierno realizar una enorme campaña de información y de incentivo al voto. No basta con aprobar cambios legislativos, ellos deben ser dados a conocer a la ciudadanía a fin de otorgarles respaldo y legitimidad.
Finalmente, los medios de comunicación, así como otros actores tales como universidades, colegios profesionales o sindicatos deben proveer a los candidatos de instancias formales en las que ellos puedan discutir y mostrarle a la ciudadanía sus programas. Al mismo tiempo, espacios en que ellos puedan ser interpelados por los ciudadanos, lo que ciertamente es parte del proceso necesario de deliberación democrática.

 

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